Vicky Cristina Barcelona
Impresionante truño de Allen que confirma la idea que tengo de él: un personaje enfermizo que cocina una y otra vez la misma receta, pero que ha fuerza de repetirla con los mismos ingredientes resulta una sopa viciada y nauseabunda. Esta película, rodada con el beneplácito de la Generalidad Catalana, sigue mostrando la decadencia de un autor sobrevalorado.
¿Y de qué va ésto ahora? de la infelicidad, ni más ni menos. Una pretenciosa historia narrada desde dos puntos de vista, primero la mujer que lleva la vida que ha deseado y ha sacrificado las emociones por la razón y lógica de lo que debe ser, y segundo la que no sabe lo que quiere y por lo tanto siempre está en búsqueda de un ideal imposible, con lo que nunca está satisfecha. Las dos son infelices partiendo de diferentes conceptos de vida. La historia nos muestra que pasa cuando rozan ese deseado estado de felicidad por un momento, pero al final las dos son incapaces de reconocerlo y siguen en esa infelicidad camino de convertirse en crónica.
¿Y todo ésto para qué? Ya la idea es intrascendente ya que no nos muestra ningún valor ni mensaje ni moraleja. Todo acaba igual que empieza, en un vacío total. La chica segura de sí misma sigue el mismo camino que al principio, como si no hubiera pasado nada, y la superficial exactamente igual, incapaz de madurar aún en un ambiente ideal para ella. ¿Entoncés qué? ¿Qué quiere Allen con esta mierda de historia? Claro, como él es un puto amargado con impulsos pederastas se cree que todo el mundo tiene que seguir ese mismo camino. Pues no, señor Allen, ni me gusta usted ni me gustan sus películas. Me parecen tan despreciables como usted. Por mi parte se puede ir a tocar la flauta al Congo, donde a lo mejor sus costumbres son mejor valoradas.
Una vez descartado el ¿guión? nos vamos a los actores. Menuda puta mierda de interpretaciones. Como la Scarlet está buena pues mola verla en pantalla, pero de ahí a que sea actriz hay un mundo. Eso sí, vaya chollo que ha pillado con el Allen, la llama para todas sus mierdas. Luego los hispanos, Javier y Penélope. Javier Bardem hace de chulo-putas español, una gran evolución en su carrera, ha hecho ya de maricón cubano, sicópata de ojos saltones y ahora de borracho y mujeriego, mostrando sin problemas todos los tópicos del españolito visto desde fuera. Ahora que nos habíamos librado del modelo 'macho-ibérico' vuelve Bardem a ponerlo en el candelero.
De Penélope poco puedo decir. Siempre me ha parecido mala de cojones. Ni como actriz ni como sex-symbol. Ni siquiera me parece atractiva con esa cara tan cargada de chulería que tiene en todas sus películas. Es pequeña, feucha y además no sabe actuar. Eso sí, tiene el mejor agente que se pueda pagar con dinero, porque alucina con el bombo que le dan y los papeles que consigue. Un diez en marketing y un cero en todo lo demás.
El guión está plagado de idioteces y tópicos sobre lo hispano, que para colmo transcurre en Cataluña, que pretenden ser siempre lo más alejado posible de lo español... Las amigas americanas alucinadas con el machito-ibérico, los artistas bohemios, el vino a todas horas, hasta en el desayuno, las españolas siempre furiosas y viscerales... casi me da ganas de volver a ver las películas de Alfredo Landa. Menuda imagen de borrachos y sinverguenzas que damos en esta película. Al menos como transcurre en Cataluña que se lo coman ellos.
Pero nada, todo el mundo a reirle las gracias a Allen. Al menos en los USA ya no le pasan ni una y directamente le ponen a caldo como se merece. Porque pensar que pueda ganar algún premio con esta porquería es de retrasados.
NO solo es mala, es indecente y debería estar prohibida en un país serio. Además habría que impedir la entrada en nuestro país a su autor. Ya vale de tanto progresismo vacío de salón. Somos la risa de Europa y no se nos rien más fuera porque ni saben quienes somos. Esto sí que es vivir del cuento.
Puntuación: Cero estrellas ( 0 / 5 )

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