miércoles 22 de abril de 2009

Australia

Curiosa película que viene muy mal vendida. Hay un empeño por parte de las distribuidoras en recuperar cierto tipo de cine aunque no venga al caso. En este caso se presenta como cine épico y aunque tiene sus virtudes, en conjunto es todo lo mala que podíamos esperar.




Durante ¡casi 3 horas! aguantamos los devaneos amorosos de Nicole Kidman (la momia) y Hugh Jackman (Lobezno forever) hasta más allá de lo soportable. Tal vez sin estos dos rostros tan famosos que monopolizan prácticamente todas las escenas la película hubiera podido tener más trasfondo... no se, lo dudo. El caso es que se centra tanto en ambos personajes que al final lo que nos queda es la historia de amor imposible hecha realidad.

La industria del cine está empeñada en volver a tener el éxito (casual en su mayor parte) de sus clásicos de antes. Aquí vuelve a intentar la relación entre la noble refinada aristócrata y un rudo vaquero. Pero es tan ñoña que solo gustará a los fans del cine romántico. Por sosa, vulgar y predecible. Vamos que apenas si tiene un ligero toque de drama... Un western romántico que aprovecha el tirón poular de sus protagonistas para arrastrar al público al cine, sin más propósitos.

El guión hace aguas por todas partes. Normal, al centrarse únicamente en dos personajes. Lo del crío aborigen y su madre es de carcel. Para presentarlo nos sacan a la madre, pero como estorba se la cargan de la forma más ridícula posible... esconde al chico en una cisterna, y cuando se va el guionista le dice, ¡vuelve a subir, rápido! y entonces se ahorga. Yo casi me ahogo de la risa.

Los buenos son buenísimos, heróicos y super-heróicos. Los malos malísimos hasta rozar y traspasar el ridículo. El resto están para hacer de fondo. Lo de la Kidman es terrible. Se ha quitado las pecas, las arrugas, se ha blanqueado la cara... da miedo esta tía. Es uno de estos casos en que no puedes ver a los personajes, solo a los actores: la momia y lobezno.

Tiene cosas buenas... algunos chistes son divertidos, y mezclar la magia con los vaqueros tiene su gracia si te gusta el género. Y poco más. El resto es tan soso y sin sentido que cuando acaba la primera parte, la de aventuras, tienes ganas de que acaba pronto. Que no acaba pronto, todo hay que decirlo.

Si la hubieran presentado como una historia de amor entre vaqueros australianos, y hubieran ajustado su duración, estoy seguro de que hubiera tenido cierto éxito. De esta forma solo han conseguido que pase desapercibida.

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