lunes 13 de abril de 2009

Ultimatum a la tierra

En esta ocasión tenemos dos críticas por el precio de una. En un alarde de frikismo hice una sesión continua de las dos versiones de esta misma película: la original de 1951 de Robert wise y la versión del 2008 de Scott Derrickson. Las comparaciones son odiosas y por ello me encantan.




La versión del 51 es en blanco y negro, lenta y con unos efectos resultones para su época pero cómicos hoy día. ¡Coño! que ya han pasado más de 50 años. ¿Qué esperabas? La verdad es que me ha divertido ver detalles de esa época que hoy día parecen más alienígenas que el visitante de otro mundo que la protagoniza.

La verdad es que tiene bien ganada la posición de clásico de la ciencia-ficción. Resulta un tanto inocente pero la historia bien podría firmarla un guionista neo-hippie de nuestra generación. Klaatu, el alienigena que viene a salvar o destruir nuestro mundo está perfectamente desarrollado y podemos ver como va cambiando su postera acerca de nuestra civilización. Sin duda, lo mejor de la película.



Ahora bien, llegamos a la segunda versión. Con Keanu Reeves en el papel del visitante. Aunque la historia es literalmente igual en concepto, los personajes difieren bastante. Aquí el alienígena es hostil desde el principio y no vemos un cambio claro en él. De hecho, si tenemos que basarnos en lo que ve, yo no dudaría en hacer desaparecer la humanidad. Por exigencias del guión tiene que salvarnos, pero no está bien desarrollado.

Si no aportamos nada nuevo, y los efectos no valen, no veo para qué hacer una nueva versión. Más aún cuando la original (¡50 años atras!) todavía resulta superior. Los actores hacen aguas, la dirección se ve superada ampliamente por la historia y en conjunto resulta aburrida.

Solo tiene interés si ves las dos por comparar y echarte unas risas con el Keanu. Por otra parte es tan lenta que tragarse las dos seguidas requiere todo un esfuerzo de voluntad.

Bah! Otro cero más.

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