lunes 24 de agosto de 2009

Underworld: La rebelion de los licantropos

Y vamos ya por la tercera parte de esta estupidez de guerra entre vampiros y hombres lobo. La primera fue resultona, la segunda soporífera y esta tercera aún no me he enterado de por qué la han hecho. Todo un desproposito y un insulto para el cine de monstruos.




Curiosamente no tengo las reseñas de las dos partes anteriores, supongo que las vi antes de arrancar con este blog. Una pena. Pero bueno, resumiendo, la cosa va de vampiros contra hombres lobo (peor era lo de Frankenstein contra Drácula de antes) y ya está. Llevan miles de años dándose de leches, y en un momento de la segunda película dicen una frase que parece les quedó bien: algo sobre el pasado de uno de los jefes vampiro, y los guionistas, aprovechando que no es habitual que tengan una buena frase decidieron alargarla hasta hacer otra película, ésta que tenemos ahora.

La verdad es que no he acabado de entender muy bien qué es lo que pasa. Resulta que los hombres lobo son esclavos, luego se rebelan, se dan de leches y al final el malo escapa porque tiene que ir a la segunda parte de la saga. Todo un truño con todas las letras.

Ni los efectos, ni la acción, ni los actores ni nada se salva. Todo es francamente malo, peor que malo, vulgar. A esto hemos llegado. A la costumbre de que este tipo de cine es malo, y aburrido de solemnidad. No hacía ninguna falta hacer una película sobre esta tontería.

Pero lo realmente impactante de la película son los Ojos de sapo del señor Michael Sheen (el hombre lobo), ¡Que pasada! ¡Si parece que se le van a salir de las órbitas! No puedo resistirme a poner una foto de este fulano en la película para que puedas verlo. Entre sus ojos y la pose de jotero que parece se va a lanzar a bailar una jota en cualquier momento la verdad es que la película pasa rápido mientras te echas unas risas.



Por lo demas nada. Otro subproducto detestable en el que han tirado el dinero. Me resulta totalmente incomprensible que alguien haya aportado dinero para hacer ésto.

Dirige Patrick Tatopoulos, un personaje que tras su curioso nombre oculta a un profesional de los efectos especiales y maquillaje. Este señor ha trabajado en el departamente de arte (efectos, maquillaje, decorados, etc...) de un buen montón de películas en los últimos 20 años. ¿Y todo para qué? Para acabar cagándola con esta porquería. Será cierto lo de que todos ascendemos hasta el límite de nuestra incapacidad... este señor ya ha llegado y superado ampliamente sus capacidades en el cine.

Muy muy muy mala, incluso para la media en que nos movemos aquí.

Puntuación: Cero estrellas ( 0 / 5 )

1 comentarios:

Kal Zakath dijo...

Pues sí, mala de cojones.

Encima nos descubre que los vampiros, aunque tengan la experiencia de una larga vida son unos inútiles, al menos en el campo de las matemáticas, ya que encierran a un número perceptiblemente superior de esclavos mucho más fuertes que ellos...

Además, toda la película defendiéndose en una fortaleza amurallada y al final los lobos pueden saltar la muralla como si fuese un charquito en el suelo...

Mala de cojones.